martes, 26 de enero de 2010

aprender.

Me queda mucho por aprender.


Muchos abrazos, muchos besos, muchos segundos fugaces perdida en tu boca, para aprender a quererte como te mereces. Quiero entender cómo puede ser que exista alguien como tú en el mundo, yo que ya no creía en las personas...Conocer cada trocito de tus manos, cada marca de sus palmas, estudiar cada lunar de tu espalda. Creo que voy aprendiendo la lección, y despacio la repito en mi mente una y otra vez, cada noche antes de dormir.
Te quiero como te quiero, por que tu me quieres sin normas, sin peros, y sin que me falte esa libertad que algunas veces, tiempo atrás, había deseado tanto.

No imaginas cómo me siento cada vez que te encuentro. Cada vez que toco tu piel, tan suave y sencilla, tan adictiva, que me quedo horas acariciándote mientras vemos llover por la ventana las tardes de tormenta. Y me coloco en tu pecho, tan firme, y escucho tus pulsaciones, y las cuento. Cuarenta y siete por minuto. Pero suben cuando empiezo a morderte primero la oreja y después el cuello, luego ya no me da tiempo a contarlas.

Sé tanto de ti, más de lo que he sabido de nadie en mi vida, pero a la vez, pienso, que tengo que aprender a quererte como te mereces, tengo que aprender de tí, y de tus silencios, de tu risa y tus caricias.


Despacito, como ahora, no corramos, aunque perderse es difícil, en el mapa de tu alma.

6 comentarios:

  1. aaaaaaaaaaaaaaaa es verdaderamente hermoso, que con lo maricona que soy se me llenaron los ojos de lagrimas, me sentí un poco reflejada, es hermoso lo que escribiste! Te felicito :)

    ResponderEliminar
  2. Q bonitas palabras... me gusto mucho!!!!

    ResponderEliminar
  3. Buena descripción, sencilla y amena de un sentimiento vital en nuestras existencias...No te pellizco para que no despiertes

    ResponderEliminar