domingo, 12 de julio de 2009

(lo) siento.

No sé como definir como me siento hoy. Quizá triste, decepcionada, o enfadada. No sé. Pero duele.
Me invade la sensación de pensar que algo he hecho mal. Pienso que sí, soy así, y a veces tendría que ser asá, que me equivoco mucho, y hago las cosas sin pensar, soy inocente, soy impulsiva, soy idiota...pero en definitiva,soy yo, aunque me pese.
Voy a coger todos mis argumentos esta noche y sentarme en la terraza viendo este mar que pasado mañana no volveré a ver, por que vuelvo a mi casa, a reencontrarme con mi vida. Reflexionaré y llegaré a la conclusión que debo llegar, no sin antes pensar lo que no debo pensar y sentir la rabia que tengo que sentir hacia no se quién, ni como ni por qué.
Así que, en silencio, pediré perdón a quien se lo tengo que pedir, y aseguro que nunca volveré a cometer los errores que cometí en el pasado, y si de algo sirve esta tormenta es para ver salir el sol, que se seque el suelo mojado y que cada uno vea la luna desde su rincón, sonriendo y pensando que la vida, es maravillosa. (Aunque a veces duela).

miércoles, 8 de julio de 2009

LUZ


Busco tu luz. Busco esa luz que tenías cuando te conocí. Nunca has hecho daño intencionadamente a nadie. Nunca. En cambio siempre te lo han hecho a tí. Ahora te han hecho llorar. Y ya sabes que si lloras, lloro.
Sí, eres alguien único, una de esas personas a que admiraran dentro de unos años como deportista y como persona. Por que antes que nada, decirte que para mí eres una de las personas más admirables de este mundo. Nunca antes nadie había tenido un corazón como el tuyo. Y me siento muy orgullosa de tí, casi tanto como de tenerte a mi lado. No eres grande, eres enorme.

Cuando veo que ahora tu luz se ha apagado estas semanas, me siento una pirómana. Por que quiero encender ese fuego de nuevo aún más grande, para que jamás se vuelva a apagar. Es casi mi obsesión. Estoy tan triste viéndote así. Ni siquiera tengo fuerzas para coger el teléfono y llamarte para saber qué tal estás. Y sé que soy tu mejor amiga, como tu hermana, y que confías en mí más que en nadie, por eso me invade la impotencia al ver que no puedo hacer nada, y que lo mejor que puedo hacer, es dejarte sola.


Quiero volver a verte sonreír, que vayamos a la playa, que nos tiremos en el sofá viendo la tele sin ver nada, hacerte cosquillas en el antebrazo, que nos abracemos por que somos felices, que nos ríamos hasta que lloremos, que cotilleemos sobre nuestras parejas, que soñemos, animarte tres veces antes de cada una de tus carreras, hablar durante horas, reírme de ti, que te rías de mí, que me cuentes tu vida, contarte la mía.



Y que me deslumbres.